martes, 16 de enero de 2018

Hola, lo primero que quisiera hacer es presentarme. Soy Ana, mamá de infantil y este es mi segundo año aquí. Desde que nos mudamos para poder formar parte del proyecto he sido una enamorada del cole. Hoy me gustaría compartir una experiencia que, para mi, habla por sí sola del espíritu del Vital.


El pasado trimestre tuvimos una racha con nuestro peque, de recién cumplidos 5 años, que no sabíamos muy bien como abordar. De repente le sentíamos rebelde, protestón, en fin, todo ese tipo de calificativos que se suelen usar cuando un niño actúa de forma diferente a lo que uno está habituado. Los conflictos se sucedían. Cuando se enfadaba no acertaba a manejar su frustración de forma pacífica y empujaba o en ocasiones golpeaba. Así pues, pensé en hablar con su profe de infantil para tener información de su sentir en clase. Lo primero que me dijo al trasladarle mi preocupación fue que, efectivamente, el peque estaba algo “intenso”. No rebelde, ni protestón, ni nada similar. Solamente intenso. Palabra que agradecí porque no emite ningún juicio ni culpa. Después me siguió transmitiendo tranquilidad ofreciéndose a observarle y de esa manera hacer equipo con nosotros, los padres.



Al ir hacia el coche, pensaba en cómo hubieran actuado en su primer cole (al que asistimos el año anterior durante mes y medio). Seguramente me hubieran dado la razón con cara de circunstancias y me hubieran instado a que desde casa “tomáramos las riendas”, con lo cual hubieran echado más presión sobre unos hombros ya cargados. En vez de eso, su profe me liberó del peso y de la presión, lo que ayudó a que todo volviera a fluir con más calma.


Desde aquí, gracias en nombre de toda la familia.

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