domingo, 14 de octubre de 2012

¿Estamos de acuerdo en todo?

Tomo como base un texto de Andrew Freeman, sobre las virtudes del sistema educativo en Finlandia, para mostrar 10 puntos que podrían ayudarnos a mejorar nuestro sistema educativo:

1. Primero jugar y socializar. Aunque no es obligatorio, en Finlandia el 97% de los niños asisten al preescolar a los cinco años. Las actividades lúdicas y aprender a convivir están en el centro. La educación básica obligatoria comienza hasta los siete años. En México el preescolar es obligatorio, comienza a los tres años y tiene una cobertura de 45.02% a nivel nacional (en Zacatecas es de 42.76%).

2. Mucho recreo. En Estados Unidos los niños sólo tienen un promedio de 27 minutos de receso del día, mientras que en México es de 30. En cambio, los niños finlandeses tienen 75 minutos de receso por jornada. La actividad física al aire libre es muy importante, por lo que algunas clases se dan fuera del aula, incluso en invierno.

3. Las pruebas o exámenes prácticamente no existen. Las pruebas obligatorias en Finlandia se reducen a un examen único al final del bachillerato. El director de la escuela finlandesa Kari Louhivuori señala que las pruebas no son necesarias y que más bien son “una tontería”, dado que “sabemos mucho más acerca de los niños de estas pruebas nos pueden decir." Allá se educa en habilidades necesarias para la vida diaria, no en la memorización de contenidos o solucionar la prueba ENLACE, de ahí su éxito en PISA.

4. Hay maestros especiales. La calidad implica asegurar aprendizajes para todos los niños del grupo. Para garantizar que no se queden atrás los niños con dificultades en el aprendizaje o de comportamiento, o los inmigrantes que luchan por aprender finlandés, las escuelas cuentan con maestros especiales que se someten a un año adicional de educación porque entienden que trabajar con los niños más atrasados requiere de una capacidad especial y un mayor esfuerzo. En otras palabras, se consideran los distintos puntos de partida de los niños y se les entregan recursos de acuerdo con sus necesidades particulares. Se ataca el rezago en cuanto surge. Hay equidad.

5. Aprender idiomas es muy importante. La enseñanza de la lengua finlandesa (o finés) comienza el primer día de clases. A los nueve inician el estudio del sueco (segundo idioma oficial de Finlandia), y a los 11 empiezan a aprender un tercer idioma, por lo general el inglés. Muchos estudiantes comienzan a estudiar una cuarta lengua en torno a los 13 años. Los estudiantes son evaluados en los primeros dos idiomas cuando presentan el examen para la universidad.

6. Orientaciones generales, no recetas. Los profesores reciben pautas para lo que deben enseñar, pero no recetas sobre cómo enseñarlo. Allá no está centralizada la facultad de “elaborar planes y programas”, por lo que en ellos recae la responsabilidad de encontrar la manera de garantizar aprendizajes. Esto permite que los maestros desarrollen un plan de estudios orientado a la enseñanza de su grupo en particular. El maestro es autónomo; nadie controla su manera de enseñar. Los profesores son guías de trabajo para que los alumnos aprendan por su cuenta. El sistema confía en el maestro. 

7. Menos horas, pero mejor aprovechadas. Un maestro en Finlandia enseña durante cuatro horas de la jornada escolar. Además utiliza al menos dos horas en la creación de planes de estudio y la evaluación del progreso de cada estudiante. En Estados Unidos y en México la jornada es de cinco horas. La idea es no abrumar a los estudiantes y que aprovechen mejor el tiempo, y que el profesor se enfoque a preparar clase para que cada alumno realmente aprenda.

8. La preparación del maestro es exigente. En Finlandia los profesores tienen grado de maestría, como mínimo. Su formación en teórica y práctica, orientada a resolver problemas en el grupo y garantizar aprendizajes. No como aquí, donde el maestro acumula títulos que no se reflejan en el desempeño del alumno. En 2010, 6,600 demandantes concursaron por 600 plazas. Ser profesor es más difícil que ser abogado o médico.

9. Los maestros acompañan la evolución del grupo. Tanto en Estados Unidos como en México los estudiantes pasan por un profesor diferente cada año. En Finlandia, un maestro puede acompañar un mismo grupo de alumnos durante seis años. De esta manera los profesores tienen la oportunidad de establecer relaciones sólidas con sus alumnos y de conocerlos mejor como aprendices.

10. El sistema es flexible. A los 16 años los estudiantes pueden decidir si quieren prepararse para ingresar a la universidad o a la formación técnica. 43% asiste a la Escuela Vocacional, lo que no impide que accedan a la universidad si acreditan el examen de matriculación. Todos los maestros están sindicalizados. Eso no es problema. El punto es la concepción de política educativa, además de que hay autoridad, se aplican las reglas y todo se enfoca al aprendizaje

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