lunes, 14 de marzo de 2011



Laura, la mamá de un peque de primaria nos envía esta entrevista realizada en el periódico cántabro al número dos de la Consejería de Educación, una persona a la que tenemos un especial cariño en nuestro cole




«Este sistema educativo es muy rígido: hay que lograr que todos salten la valla»


«La aspiración es que no haya repetidores porque nos hayamos ocupado de los alumnos con problemas cuando los tienen»


Ramón Ruiz es el número dos de la Consejería de Educación, un departamento que ha gobernado durante ocho años a la sombra de Rosa Eva Díaz Tezanos, lo que no quiere decir ensombrecido por ella. Al contrario, quienes les conocen en el plano profesional coinciden sin titubeos: la consejera y su director general de Política Educativa han formado un tándem irrepetible, con los papeles muy bien repartidos. Ella centrada en el diseño de las estrategias generales, marcando las directrices y en la representación institucional. Él, pegado al terreno como gestor, solucionador y controlador. Ruiz cree que desde 2003 -año en que el PSOE llegó al Gobierno regional- se han puesto las bases para un nuevo sistema educativo, más flexible, aunque todavía le parece «muy rígido». «El reto es acompañar a los alumnos a saltar la valla, y la valla hay que ponerla a la altura de cada cual. Hay que lograr que todos la pasen y se vayan con un título», defiende.
-Este mensaje suele poner un poco nerviosos a ciertos sectores...
-Ya, ya lo sé. Lo que ocurre es que no todos los alumnos son iguales y eso hay que saberlo gestionar, porque educar, al final, es sacar el máximo que una persona puede dar. No todos pueden por igual y hay que tenerlos en cuenta a todos.
-¿Y de verdad cree que el 100% puede titularse?
-Creo que es obligado trabajar para hacer ciudadanos con competencias globales: que sepan hablar, expresarse, que se manejen con los números... A partir de ahí, preocupémonos de los específicos. Ni en Inglaterra ni en los Estados Unidos son tan exigentes con los contenidos como aquí. En esos países enseñan bien lo básico y luego cada cual ya se especializará, según su capacidad, en lo que quiera. Se debería ir por ahí.
-El Informe Pisa reveló que el gran problema de la educación cántabra es el número de repetidores, que alcanza a un 36% del alumnado ¿qué porcentaje cree que puede aguantar esta región?
-Aspiramos a no tener repetidores porque se haya ayudado a todos los que tienen problemas cuando los han tenido y se haya respondido a sus necesidades con refuerzos, desdobles... nosotros somos un referente a nivel nacional en atención a la diversidad. La estructura educativa tiene que acompañar y no sólo penalizar a los chicos: así no habría ni una repetición. El problema es que nuestro planteamiento es muy rígido, muy academicista, el profesorado pone unas vallas que hay que saltar. Y esos límites tienen que ser más flexibles. De hecho, lo son en la mayoría de los países, en los que en la ESO no se exige tanto como en España. Este es uno de los estados que más pide para alcanzar una titulación. Y habría que buscar cómo certificar que un estudiante ha adquirido competencias que le permitan desenvolverse en la vida. No todos tienen por qué saltar una valla concreta, puesto que quizá no pueden. Yo espero que veamos que se acaba con la repetición porque hemos ido a un método más moderno y más flexible. El reto es que todos lleguen lo más lejos de lo que sean capaces. Lo más posible, que es distinto para cada persona. Hay que hacer un esfuerzo porque baje la tasa de repetición con programas menos rígidos, dando posibilidades a los chavales que tengan otros ritmos.
-¿Esto no suena demasiado optimista a día de hoy?
-De todas formas, en Cantabria ya somos la tercera comunidad del Estado con más titulación bruta en ESO. Somos los que más titulamos con 16 años, sólo por detrás del País Vasco y Navarra. Del Informe Pisa no se pueden hacer lecturas simples. Porque también somos los cuartos mejores en menor abandono prematuro. Tenemos la evidencia de que el éxito educativo se juega en el primer ciclo de Primaria. Cuando un niño tiene dificultades en esta etapa hay que hacer lo posible por mejorarle. En el salto de 2º a 3º está la clave y en este momento hay que trabajar mucho para que no se quede nadie atrás. Nosotros estamos contentos con Pisa porque hemos visto que estamos por encima de la media de la OCDE en todas las competencias (Lenguaje, Ciencias y Matemáticas) y porque crece el número de alumnos de la región que llega a lo más alto de las competencias.
-Estos días el sector de la enseñanza anda revolucionado con la posibilidad de un cambio importante en el calendario escolar. ¿Cuándo tendrá la Administración una propuesta definitiva?
-A finales de marzo. Ahora estamos en periodo de consultas, recogiendo sugerencias. Pero, a día de hoy, la gente se está inclinando por un calendario de continuidad. No se quieren cambios... así que no habrá sorpresas. La verdad es que en esto hay tantas opiniones como familias. El calendario lleva detrás un gran debate que no es sólo escolar, sino de tiempos, de conciliación. En otros países, el sistema productivo se ajusta al 'tempo' educativo y no al revés. Aquí, la conciliación se exige siempre a la Administración y no al resto de la sociedad (a las empresas etc.) Para racionalizar el calendario escolar se requeriría un gran pacto, también laboral. Los hay que abogan por iniciar el curso el 1 de septiembre, pero esto choca con los exámenes de Bachillerato. Y hay que tener en cuenta que, al inicio de un c curso, en los centros se produce entre un 20 y un 30% de rotación del profesorado. Habría que plantear infinidad de ajustes.
-Si usted pudiera hacer una propuesta propia, ¿cómo la haría?
-El verano, lógicamente, me parece muy largo... esto habría que racionalizarlo. Se podría ir en línea con lo que hacen algunos países europeos, que es buscar periodos lectivos bimestrales, con paradas en medio.
-Acaban de dar por concluida una consulta para que los colegios se acojan a la jornada continua y han aprobado 30 proyectos. ¿Es partidario de este cambio? ¿No existe siempre cierto debate, desde el punto pedagógico, sobre la idoneidad para los alumnos de concentrar la jornada en la mañana?
-La consejería abrió esta posibilidad porque queremos dotar a los centros de mayor autonomía y, contra lo que han dicho algunos, no hemos puesto ningún freno. Lo que pasa es que, como se trata de una decisión importante, y de futuro, establecimos unos límites. No se aceptaría si el 70% de las familias no estaba de acuerdo y exigimos que no se vaya para atrás en atención educativa a los alumnos. Por ejemplo, tienen que seguir existiendo las horas de refuerzo.
-¿... y del debate sobre lo que es mejor para los escolares?
-Nadie se puede pronunciar con exactitud acerca de si se logran mejores resultados con horario partido o con una jornada continua. No existen diferencias significativas en los resultados académicos. Tenemos ya la experiencia de los PIPO (Proyectos de Innovación Pedagógica y Organizativa): no se observan grandes avances ni retrocesos en el rendimiento de los niños.
-Vayamos al bilingüismo y las nuevas tecnologías. Dicen algunos que mientras el nivel del profesorado no suba, difícilmente se avanzará con los alumnos. ¿La plantilla de profesores de Cantabria tiene una edad promedio más alta de lo recomendable para afrontar estos dos retos?
-El bilingüismo está funcionando bien. El secretario de Estado de Educación estuvo en Cantabria hace unos días y anunció un plan integral, pero aquí ya hemos discutido algunas de las cuestiones que él quiere promover. Lo que pasa es que la demanda social, ahora mismo, ha crecido. Por eso queremos elevar el nivel de competencia general. En Secundaria tenemos un millar de chicos en programas bilingües que, cuando se presentan a los exámenes oficiales externos, pasan en un 100% las pruebas. Nos queda ir hacia arriba con todos los alumnos de la ESO y estamos estudiando cómo se podría conseguir.
-Si tuviera que hacer balance de estos años de gestión en la Educación regional, ¿qué elegiría cómo lo que más le satisface? Escoja una sola iniciativa.
-(duda, incapaz de decidirse)... la consejera y el equipo estamos contentos porque creemos que se ha hecho un trabajo muy importante de mejora de los indicadores objetivos. También se han creado 1.200 plazas netas para profesores, se ha puesto en marcha la orientación educativa en Primaria, los programas bilingües, el refuerzo educativo, la educación temprana, se han impulsado como nunca las TIC, han mejorado notablemente las tasas de titulación y la situación salarial del profesorado...
-¿Y si fuera una sola actuación?
-Entonces sería la atención a la diversidad. La decisión de atender a todos por igual. En octubre de 2003, Díaz Tezanos dijo que trabajaríamos por la calidad, pero también por la equidad. En este área se trabaja desde otra perspectiva. Antes de llegar nosotros, los alumnos con dificultades se desviaban a centros especiales. Ahora todos los que tienen algún hándicap tienen que ser ayudados por el conjunto del centro, no se les aparta. Las aulas son abiertas y se ha trabajado con colectivos específicos , adaptando currículums, de forma integradora. Hay que seguir avanzando mucho y trabajar más con los que no pueden o no quieren. Hay que saber motivarles.
-¿Esta reorientación ha sido bien entendida por el profesorado?
-El esfuerzo que se ha hecho ha sido enorme, y hay que agradecérselo a los centros porque gestionar para atender a todos al tiempo y para evaluar con criterios diferentes dentro de un mismo espacio exige un empeño extra... de esta forma se habrá sacado para adelante, entre todos, a muchos alumnos. Y esto también nos ha exigido formar al profesor, porque había que enseñarle a gestionar estas aulas. Cuando un sistema educativo es flexible se sacan los máximos de los estudiantes. A día de hoy, ningún centro está igual que como lo encontramos en 2003: ahora se mira mucho más hacia el alumnado. En la ESO, por ejemplo, la ley permite que en el primer ciclo haya ámbitos de aprendizaje amplios y no asignaturas o materias y los centros que lo están aplicando están teniendo resultados increíbles. Lo hacen en Castañeda, Solares y otros más. Es más difícil para el profesorado, porque se deja de impartir una materia concreta y tienen que tener ganas. Los chicos aprenden de forma relacional. Es muy ambicioso. Y da muy buenos frutos.

3 comentarios :

  1. ¿Y los que no quieren saltar la valla? Mejor le damos una patada al listón y que pasen todos ¿verdad Ramón? Bueno, tu que sabes si cuando diste clase, hace 25 años no pasaban esas cosas..

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  2. Si en España se exigiese más a los alumnos que en otros países, nuestros resultados en PISA serían mejores que los de otros países. Y no es precisamente eso lo que ocurre.
    En cuanto a la valla... parece que está claro: la bajamos lo que haga falta y punto ¿Y si la ponemos en el suelo y uno no la quiere pasar por encima? Pues la arrastramos bajo sus pies pidiendo disculpas si le rozamos con ella (con cuidado de no lastimarle). Y eso sí, al final del campeonato todos con el mismo tiempo, no se vaya a sentir alguno ofendido. Mientras tanto, vayamos comprando tapones para los oídos a fin de no escuchar las risotadas de los fantoches que no dan un palo al agua, a los que nadie puede parar los pies y que aún se llevarán un título debajo del brazo por la cara. Crecerán y se convertirán en sirvengüenzas estafadores que no acepten las normas sociales, que las utilicen en su propio beneficio, que pisoteen y exploten y que mantengan el nivel de corrupción que impregna nuestra piel de toro. Al mismo tiempo los demás no sólo obtendrán una formación por debajo de sus posibilidades, sino que crecerán aceptando que deben presenciar la violencia y que esta quede impune, aceptando el derecho de los fantoches a imponer su voluntad y pisotear sus derechos.
    ¿Título para todos? Vale, pero para cada uno el suyo. ¿Eduación para todos? Vale, pero para cada uno la que pueda y quiera. Itinerarios diferenciados por capacidades e intereses ¡ya! Y dejemos los discursitos de florecitas y la música de violines. Y por favor: el dinero público para la enseñanza pública.

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  3. Ni Inglaterra ni Estados Unidos son precisamente los mejores ejemplos a seguir. Sus sistemas de enseñanza pública dejan bastante que desear y, en general, todo su sistema de enseñanza es bastante clasista.
    Eso sí, todos se van con su titulito pero muchos apenas saben escribir correctamente en su idioma porque las "vallas" están a ras de suelo.

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